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Dicha ciudad ostentó el rango de capital del Reino de Asturias hasta el año 772 y desde aquí acaudilló don Pelayo la agotadora Reconquista del territorio español. Así que el trotamundos deseoso de rememorar aquellos tiempos puede hacerlo recorriendo esta villa y explorando, además, los Picos de Europa, pues más de 7.000 hectáreas del concejo de Cangas de Onís se encuentran englobadas en este paraje natural. Asimismo, el viajero de pasaporte cristiano debe ascender hasta el santuario de Covadonga, donde se libró la batalla del mismo nombre que puso en jaque al pueblo musulmán, porque a partir de ese enfrentamiento empezó su debacle. Así, para asistir a la lección de historia, los alumnos deben viajar hasta el Principado de Asturias, al sur de la provincia de León, concretamente a un municipio a orillas del río Sella.
Cómo llegar El turista, intrigado por conocer el concejo, dispone del acogedor aeropuerto de Ranón, en la comarca de Avilés. Una vez desembarcado, el recién llegado deberá tomar un autobús o coche particular que se demorará algo más de una hora en llegar a su destino. En cambio, el viajero asiduo a los trenes puede circular en ferrocarril montando en el tren que parte desde las estaciones ferroviarias de ciudades como Madrid, Alicante o Sevilla hasta Oviedo (aclaramos a los que anden flojos en geografía que esta metrópoli se encuentra en Asturias). El asunto de los posibles trenes se resuelve consultando la siguiente página web: www.renfe.es. Asimismo, los autobuses brindan un loable servicio con su multitud de líneas regulares. Para los interesados, desde esta Guía aconsejamos la navegación por este sitio web: www.alsa.es. Eso sí, los posibles destinos que puedan seleccionar desde estas páginas, tanto de Renfe como Alsa, sólo acercarán al viajero hasta su objetivo. De modo que una vez en Oviedo, por ejemplo, deberán tomar otro tren o autobús hasta Cangas.
Economía La receta del turismo no impera todavía en Cangas de Onís. Al contrario, su economía se halla diversificada y mima diferentes sectores como la ganadería y la agricultura. De hecho, su ganado ofrece tanto leche como productos cárnicos. Asimismo, el turista no es indiferente a los atractivos paisajísticos e históricos de esta mítica región de España y se encuentra abastecido de todo lo preciso, como hoteles y restaurantes, para atender al viajero.
Visitas esenciales
Puente romano A pesar de su nombre, dicha infraestructura tiene un origen gótico. En la actualidad muestra cinco arcos, pero en sus tiempos mozos constaba de siete. Está construido sobre el río Sella; ése que muchos intrépidos descienden en piragua.
La ermita de Santa Cruz El rey Fávila, hijo de don Pelayo, lo mandó construir para conmemorar una victoria sobre los musulmanes. Lo más relevante es que supuso el primer templo cristiano construido en España desde la invasión árabe.
El Ayuntamiento Los políticos de la ciudad han elegido este fastuoso edificio para albergar su trasiego diario. El turista que desee conocer estas dependencias ha de caminar hasta el número 21, de la avenida de Covadonga. Allí no le pasará inadvertido esta construcción ecléctica con aires clasicistas.
Alrededores Arrionda Los que quieran seguir con este banquete de paisajes e historia han de poner rumbo a este municipio capital del concejo de Parres. Se localiza a la vera del río Sella. En el citado río se celebra una competición internacional de piraguas conocida como Descenso del Sella que culmina en Ribadesella. Este evento lleva en la agenda de la ciudad desde 1930 y se alarga durante 20 kilómetros de frenético descenso.
Gastronomía El concejo de Cangas de Onís compone un paisaje culinario avasallador; como si don Pelayo quisiera conquistar el estómago del trotamundos y anexionarlo a su imperio de excelente gastronomía. Cuenta para ello con leales soldados como las truchas y salmones del río Sella, un queso denominado el Gamonedo (Gamoneu), además de las fabadas, los chorizos de jabalí y a la sidra y, finalmente, los guisantes (arbejos) con jamón.
En el apartado de los postres, el asunto anda muy bien defendido con el helado Peña Santa, el arroz con leche o los pasteles artesanos. Asimismo, estos platos cuentan con líquidos tan gratificantes como la sidra asturiana que puede ser ingerida en tres versiones: sidra natural, sidra natural escanciada y sidra espumosa. Por cierto, el queso Gamonedo merece un último apunte ya que no queremos que el comensal lo olvide en su mesa. Así, el viajero ha de saber que este producto es elaborado artesanalmente y suele degustarse en tacos alargados. |